Exploradores de historias
Cada
que observo a los niños exploradores actuando en defensa de la memoria histórica de su municipio de La
Estrella, se ratifica que la esperanza está más vigente que nunca en cada uno
de ellos, sobre todo cuando exponen, narran, representan de manera simbólica el
patrimonio cultural local, por ejemplo a través de la elaboración y
ofrecimiento público de obleas comestibles que contienen, grabados, motivos culturales.
Entre estos motivos o temas, de los cuales se habla a la comunidad siderense,
están los ancestrales indígenas locales anaconas, la Casa Consistorial, la
reserva ecológica el Romeral, el antiguo ferrocarril y su estación en Ancón, el
emblemático parque principal con su iglesia, el “ropavejero”, el proceso de la cabuya, las lavanderas en el
río de Medellín, el logo de Vigías del Patrimonio de Antioquia y otras imágenes
nacionales, como los monumentos históricos de Cartagena de Indias. De esta
manera ellos, los exploradores culturales, van narrando, dando a conocer a
través de un lenguaje sencillo, simbólico y dulce su historia, como hace poco
también lo hicieron en Cartagena de Indias, donde tuvieron un encuentro
enriquecedor con los vigías patrimoniales de esa histórica ciudad.
En
los niños exploradores de la Institución Educativa Bernardo Arango Macías, la
palabra alumbra en tiempos sombríos,
tiempos atravesados por el caótico y delirante ruido de una modernidad mal
asimilada. Cada que uno de estos niños narra una de sus historias locales,
recobramos la esperanza en que la
historia —contada desde la perspectiva de sus sencillos ciudadanos— está más
viva que nunca. La palabra de ellos se prolonga así en el tiempo, proyecta su
futuro.
Hoy,
mientras la palabra en el mundo está confinada a la compleja funcionalidad, los
exploradores van más allá con ella gracias a su gran capacidad imaginativa, cada
que recrean los acontecimientos cotidianos poniéndolos a la altura que se
merecen, donde los mitos, las leyendas, los personajes y lugares cobra vida en
la memoria de ellos y así nos las transmiten,
por eso el pasado, presente y futuro se conjugan en realidades simultáneas y es
donde la seducción del realismo mágico se hace presente, cuando los exploradores
van conociendo, interpretando y contando sus historias, su historia.
Como
experiencia pedagógica significativa, es esencial que desde las aulas de clase
se desarrollen búsquedas como las que desarrollan el profesor Jhon Jairo Pérez
Toro, madres de familia, historiadores como Édison Parra y el artista Cristian
Mesa, que se reúnan para acompañar a los
niños exploradores, lo cual constituye un importante y motivador estímulo para
todos ellos. Llama la atención que desde pequeños se estén haciendo preguntas
hacia dónde es que realmente avanza La Estrella, ahora que está en todo su auge
del desarrollo urbanístico, por eso los niños Vigías- Exploradores se han
convertido en guardianes del patrimonio local, en defensa de la memoria
histórica y del porvenir de las nuevas generaciones de La Estrella. Ellos están
preguntando y preguntando a los adultos y a las autoridades locales: ¿Cuál es
la conciencia social frente a la conservación del medio ambiente y el
patrimonio arquitectónico? ¿Qué va a pasar con la Casa Consistorial? Dichas preguntas se plantean en un momento
crucial en el desarrollo del municipio, pues este está en plena transformación
en todas sus áreas, y es importante lograr una participación activa en la
planeación, reclamando espacios reales para el arte y el conocimiento.
Vale
la pena resaltar que a pesar de las vicisitudes, a los niños exploradores de su
historia cultural los están escuchando y apoyando para que su voz y sus sueños
se proyecten hacia una mejor Estrella.
Iván Graciano Morelo Ruiz, marzo 12 de 2014
latagua@gmail.com


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